La cabeza se me partía y no sabía si lo que veía era producto de mi delirio o si en efecto, era la realidad.
Todo estaba distante de lo que había vivido durante los últimos tres meses.  No hacia frío, no estaba abrigado y caminaba por un mar de gente con las aspirinas en la mano.

No entendía nada de lo que sucedía.

-  Ey amigo, ¿Está usted bien? Se nota un poco pálido.

- Sí, tan sólo me duele un poco la cabeza… pero creo estar bien.

-Es una herida bastante fea la que tiene ahí usted ¿Está seguro de estar bien?

-Sí, sí… tan sólo debo tomarlas y todo estará bien.

-Incluso si así fuese, no puedo dejarlo ir por ahí. Tiene una herida en la cabeza y está bastante pálido… quién sabe cuanta sangre ha perdido.

-Está bien, me sentaré aquí mientras…

-Será lo mejor que pueda hacer. Déjeme tomar mi radio y llamar una ambulancia.

-¿Radio?-

Una radio… Recordaba vagamente que la radio era parte de mí…

-44W, 44W, tengo un transeúnte herido, cambio.

¿44 W, cambio? Era claro que no era solo una fantasía, se estaba repitiendo fuera.

-Sí, 44W. Estoy en el cruce de las calles 22 de noviembre y Polinsky. Sí, necesito una ambulancia aquí. Pulso y respiración normal… sí, sangra un poco de la cabeza y hace poco sangra de la nariz también.

¿Sangre de nariz? Se supone que eso era por la falta de sueño…

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